Parangaricutirimícuaro

martes, 9 de octubre de 2012

Compartiendo Flexiones de Vuelta

3ª Degustación


Si por alguna razón me dispuse a tratar de llevar a cabo una serie de flexiones de vuelta o reflexiones, nunca, hasta precisamente ahora FLEXIONÉ hasta qué punto estaba dispuesto a ser, cuanto menos, claro como el fondo de un lago en calma.

Pues mis flexiones de vuelta seguirán sus caminos abruptos tanto como me permita escribir sin pensar en que estoy escribiendo. También es cierto, que denoto cierto caos en mi mente entre las ideas que como en un colapso eufórico, mana la lluvia de ideas más personal y subjetiva que puedo llevar en mi nube; no menos cierto es que una vez pasada la tempestad, llegua la CALMA, entonces el lago sedimentará y se volverá cristalina como los ojos.

Lo que quiero decir es que me desboco, y gracias a que me doy cuenta ralentizaré mi brío en dosis más comprimidas pero igual de intensas:
Hoy hemos hablado de la mente y la máquina, y hace poco leí un texto de Jacobo Gringberg-Zylberbaum salvado del breve libro "La Experiencia Interna".

"CUADROGESIMOSEGUNDO: DE LA CAPACIDAD DE ENTENDER
                El cerebro del ser humano contiene de 10 a 12 mil millones de neuronas.
                El monto de posibles combinaciones entre tal cantidad de elementos es semejante a la cantidad de partículas del universo conocido.
                El número de patrones específicos de activación neuronal es prácticamente infinito.
                La compilación de los procesos de integración que lleva a cabo esta estructura es mayor que la de cualquier modelo que intente explicarla.
                Así, si nada es más complicado que el cerebro que cada uno de nosotros posee, entonces PODEMOS ENTENDERLO TODO."



Cuando leí este mensaje me quedé en SILENCIO; cuando un hermamigo lo leyó, él se quedó en SILENCIO y yo le miré, comprendí, y me quedé en SILENCIO.

Pero después de todo, el cerebro es una máquina perfecta. Antes de nada, le es necesario un motor por el que recibe toda la energía no sabemos de dónde ni cómo, pero que le es distribuida. Ese motor, ya sabemos, es el corazón, aunque no nos preguntemos quién es el que hace que palpite: es un proceso tan inconsciente, que es bien difícil darnos cuenta. Sin embargo, de lo poco que sé, sé que una vez en una meditación profunda me introduje tanto en mi mismo que pareció como si cayera en el pozo de mi garganta y... bueno, es difícil de explicar, pues hace falta sentirlo, pero fue como escuchar, sentir y comprender el corazón y la fuente de vida en el lapso de tiempo que hay entre los movimientos de una palpitación. Ese periodo fue tan intenso que lo recuerdo como si me hundiera en un plataforma elástica y del susto o emoción brincara otra vez a mi mente y abriera los ojos en un grito de apoteosis que dejó perplejos a todos los compañeros que meditaban conmigo...

Entonces desde ese día, aunque sin expectativas, me he dejado llevar por una relajación tan profunda que cada vez me es más fácil ESCUCHAR EN TODO MI SER ese motor de energía infinita. No siempre es posible, pues en mente tenemos muchos otros pensamientos que como una bruma no nos permiten recibir la luz del astro rey, aunque sí su calor. En verdad siento que la meditación, como actividad, trata de que observemos los pensamientos para indagar el movimiento de los mismos y su futilidad, llegando a la raíz del pensamiento. La raíz del pensamiento es el EGO, la idea de que "nosotros somos el cuerpo y la mente". Observar el Ego, es revelar que la raíz está plantada en una tierra fértil, y que es ésta la CONCIENCIA por la que todo se vive. Algunos se preguntan "¿Dónde se encuentra la conciencia?"- en el término medio entre el cielo y la tierra, la cabeza y los pies: EL CORAZÓN.

La vida se vuelve hermosa, o la vida siempre ha sido, es y será hermosa. Ayer me preguntaron "¿Consigues ver el horizonte que te espera en el futuro?". Yo sólo miraba a la pared de un cuarto, y por mucho que tratara de ver más allá, la pared seguía inmóvil y presente... Entonces, en todo mi intento, al final caí en el soplo de inspiración: yo estaba mirando como yo miraba una pared. Y claro, ahora sé que ese horizonte se localiza en el preciso INSTANTE y LUGAR en el que uno se encuentra, pues el futuro no queda más lejos que en el siguiente escalón/instante que tenemos que subir.

¿Qué me toca hacer ahora?

Esta pregunta y su respuesta, son sólo un movimiento. Un pensamiento que no tiene que pensarse, una decisión consciente que nos dinamiza, un aceptar que tenemos la fugacidad en nuestro cuerpo como la de una estrella que se descuelga del cielo en luces efímeras pero tan valientes, que su mera presencia nos recuerda que somos un DESEO, que somos el deseo hecho realidad de un soñador, que nuestra energía reside en la incursión hacia nosotros mismos como los seres más especiales que podemos investigar: Somos especialistas en nosotros mismos. Estudiamos la Realidad para convencernos de que somos parte de ella, pues como científicos estamos tratando de constatar qué tanto hay de verdad en lo que vemos que nos resuena tanto dentro...

¿Qué nos toca hacer ahora?

Unos quieren cambiar la sociedad

Unos quieren cambiar la familia

Unos quieren cambiarse a sí mismos

Todos somos unos REBELDES.

VIVA LA AUTONOMÍA DE LAS MENTES/ VIVA LA UNIDAD DE LOS CORAZONES
P.D.: Alguno quiere ver qué cambios se producen fuera, mientras de sus interiores brotan las semillas del nuevo milenio en flor.


4 comentarios:

  1. Si solo fueramos el movimiento, veríamos los colores que enciende nuestro cerebro en cada infinito momento.
    Veríamos nuestro eterno retornar
    Agradeceríamos la simplicidad de la belleza
    Se dejarian las aberraciones mentales, en estado de meditacion
    Diriamos te amo sin miedo a la respuesta

    Al despertar y escuchar el canto de las aves nos damos cuenta que solo somos movimiento

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    1. Al dormir y escuchar el canto de las aves nos damos cuenta que sólo somos quietud...

      Gracias amor

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  2. Gracias por compartir tus flexiones de vuelta y por dejarnos entrar a la conciencia que es tu corazón que se comparte. Es un placer amigo.

    Abrazo!

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    1. Pues los dos estamos compartiéndonos, y los dos amamos la vida del otro.

      Gracias

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