3ª Degustación
Si por alguna razón me dispuse a tratar de llevar a cabo una
serie de flexiones de vuelta o reflexiones, nunca, hasta precisamente ahora
FLEXIONÉ hasta qué punto estaba dispuesto a ser, cuanto menos, claro como el
fondo de un lago en calma.
Pues mis flexiones de vuelta seguirán sus caminos abruptos
tanto como me permita escribir sin pensar en que estoy escribiendo. También es
cierto, que denoto cierto caos en mi mente entre las ideas que como en un
colapso eufórico, mana la lluvia de ideas más personal y subjetiva que puedo
llevar en mi nube; no menos cierto es que una vez pasada la tempestad, llegua
la CALMA, entonces el lago sedimentará y se volverá cristalina como los ojos.
Lo que quiero decir es que me desboco, y gracias a que me
doy cuenta ralentizaré mi brío en dosis más comprimidas pero igual de intensas:
Hoy hemos hablado de la mente y la máquina, y hace poco leí
un texto de Jacobo Gringberg-Zylberbaum salvado del breve libro "La
Experiencia Interna".
"CUADROGESIMOSEGUNDO: DE LA CAPACIDAD DE ENTENDER
El cerebro del ser
humano contiene de 10 a 12 mil millones de neuronas.
El monto de
posibles combinaciones entre tal cantidad de elementos es semejante a la
cantidad de partículas del universo conocido.
El número de
patrones específicos de activación neuronal es prácticamente infinito.
La compilación de
los procesos de integración que lleva a cabo esta estructura es mayor que la de
cualquier modelo que intente explicarla.
Así, si nada es
más complicado que el cerebro que cada uno de nosotros posee, entonces PODEMOS
ENTENDERLO TODO."
Cuando leí este mensaje me quedé en SILENCIO; cuando un
hermamigo lo leyó, él se quedó en SILENCIO y yo le miré, comprendí, y me quedé
en SILENCIO.
Pero después de todo, el cerebro es una máquina perfecta.
Antes de nada, le es necesario un motor por el que recibe toda la energía no
sabemos de dónde ni cómo, pero que le es distribuida. Ese motor, ya sabemos, es
el corazón, aunque no nos preguntemos quién es el que hace que palpite: es un
proceso tan inconsciente, que es bien difícil darnos cuenta. Sin embargo, de lo
poco que sé, sé que una vez en una meditación profunda me introduje tanto en mi
mismo que pareció como si cayera en el pozo de mi garganta y... bueno, es
difícil de explicar, pues hace falta sentirlo, pero fue como escuchar, sentir y
comprender el corazón y la fuente de vida en el lapso de tiempo que hay entre
los movimientos de una palpitación. Ese periodo fue tan intenso que lo recuerdo
como si me hundiera en un plataforma elástica y del susto o emoción brincara otra
vez a mi mente y abriera los ojos en un grito de apoteosis que dejó perplejos a
todos los compañeros que meditaban conmigo...
Entonces desde ese día, aunque sin expectativas, me he
dejado llevar por una relajación tan profunda que cada vez me es más fácil
ESCUCHAR EN TODO MI SER ese motor de energía infinita. No siempre es posible,
pues en mente tenemos muchos otros pensamientos que como una bruma no nos
permiten recibir la luz del astro rey, aunque sí su calor. En verdad siento que
la meditación, como actividad, trata de que observemos los pensamientos para
indagar el movimiento de los mismos y su futilidad, llegando a la raíz del
pensamiento. La raíz del pensamiento es el EGO, la idea de que "nosotros
somos el cuerpo y la mente". Observar el Ego, es revelar que la raíz está
plantada en una tierra fértil, y que es ésta la CONCIENCIA por la que todo se
vive. Algunos se preguntan "¿Dónde se encuentra la conciencia?"- en el término medio entre el cielo y la tierra, la cabeza y los pies: EL CORAZÓN.
La vida se vuelve hermosa, o la vida siempre ha sido, es y
será hermosa. Ayer me preguntaron "¿Consigues ver el horizonte que te
espera en el futuro?". Yo sólo miraba a la pared de un cuarto, y por mucho
que tratara de ver más allá, la pared
seguía inmóvil y presente... Entonces, en todo mi intento, al final caí en el soplo
de inspiración: yo estaba mirando como yo
miraba una pared. Y claro, ahora sé que ese horizonte se localiza en el
preciso INSTANTE y LUGAR en el que uno se encuentra, pues el futuro no queda
más lejos que en el siguiente escalón/instante que tenemos que subir.
¿Qué me toca hacer ahora?
Esta pregunta y su respuesta, son sólo un movimiento. Un
pensamiento que no tiene que pensarse, una decisión consciente que nos
dinamiza, un aceptar que tenemos la fugacidad en nuestro cuerpo como la de una
estrella que se descuelga del cielo en luces efímeras pero tan valientes, que
su mera presencia nos recuerda que somos un DESEO, que somos el deseo hecho
realidad de un soñador, que nuestra energía reside en la incursión hacia
nosotros mismos como los seres más especiales que podemos investigar: Somos
especialistas en nosotros mismos. Estudiamos la Realidad para convencernos de
que somos parte de ella, pues como científicos estamos tratando de constatar qué
tanto hay de verdad en lo que vemos que nos resuena tanto dentro...
¿Qué nos toca hacer ahora?
Unos quieren cambiar la sociedad
Unos quieren cambiar la familia
Unos quieren cambiarse a sí mismos
Todos somos unos REBELDES.
VIVA LA AUTONOMÍA DE LAS MENTES/ VIVA LA UNIDAD DE LOS
CORAZONES
P.D.: Alguno quiere ver qué cambios se producen fuera,
mientras de sus interiores brotan las semillas del nuevo milenio en flor.

Si solo fueramos el movimiento, veríamos los colores que enciende nuestro cerebro en cada infinito momento.
ResponderEliminarVeríamos nuestro eterno retornar
Agradeceríamos la simplicidad de la belleza
Se dejarian las aberraciones mentales, en estado de meditacion
Diriamos te amo sin miedo a la respuesta
Al despertar y escuchar el canto de las aves nos damos cuenta que solo somos movimiento
Al dormir y escuchar el canto de las aves nos damos cuenta que sólo somos quietud...
EliminarGracias amor
Gracias por compartir tus flexiones de vuelta y por dejarnos entrar a la conciencia que es tu corazón que se comparte. Es un placer amigo.
ResponderEliminarAbrazo!
Pues los dos estamos compartiéndonos, y los dos amamos la vida del otro.
EliminarGracias