Parangaricutirimícuaro

sábado, 7 de julio de 2012

Canto al Caminante

"No importa si el sombrero es viejo y mi ropa desgarrada, si mi corazón es bueno soy el reflejo de los Dioses"
"Pamparios", Gracias en Wixárika.

Dicen que cuando te vas de la sierra donde viven estos naturales, comienzas a soñar con los chamanes o Marakate de las comunidades de las altas montañas. Como si quisieran que volvieras a encontrarte en el corazón mismo de la Tierra, de donde sólo pueden salir cosas bonitas.
Yo aún no puedo hablar así.
Para mí todo está siendo un sueño, pareciendo más reales los sueños que uno vive cuando entra en la dimensión del inconsciente...
Aquí todos son chamanes, y con una mirada cristalina propia de las raíces del desierto enuncian oraciones del alma, discretas y tímidas, porque saben que las semillas bien sembradas, crecerán en la época de lluvias, en la época del agua, de la humedad de las lágrimas.
Uno viene a realizar un proyecto, y pronto se da cuenta de que un proyecto más grande, con los Marakate como investigadores de Dios, le están convirtiendo a él mismo en el objeto de estudio: ¿Quién soy yo?¿Qué hago aquí?...
Los sonidos no se oyen en cualquier momento, pues hay ruido como en cualquier otro lugar en el que la mente haga presencia. Sólo los verdaderos sonidos pueden oírse cuando se escuchan, así mientras uno cocina unos frijoles o judías o aprende a tortear lo que vendrán a ser los tacos o trata de hablar Wixárika o juega con los niños naturales, sin previo aviso, surgen las melodías, que no podemos entender pues nacen y mueren en el corazón. Se puede preguntar a un Cantador o chamán en una ceremonia sobre su canto y de dónde lo aprendió, y antes de señalarte en el pecho, sus ojos se volverán tan cristalinos que seremos sólo un reflejo, un destello o una diminuta luciérnaga que danza e ilumina las miradas de los Dioses, la mirada del Universo. El Gran Verso se lee en las miradas...

Y como en todas las reflexiones diarias, si cada día es nuevo y al terminar uno acepta la victoria de la transformación, pues todo fluye, cambia y permanece, ¿Qué diferencia hay entre esas despedidas y ésta, que ahora, en unos días acontecerá?¿Qué diferencia hay si al irme de aquí lo único que cambiará será que en la vigilia me encontraré en la ciudad, y en los sueños volveré a la Sierra junto con mi familia y con los Wixaritari?¿Quién sabe cuándo uno está soñando hasta que despierta y cuando uno está despierto hasta que sueña?

Yo sé que este pueblo tuvo que escapar de los que creían poseer las tierras hacia las montañas, y aunque su origen es desconocido, el desierto de la soledad no se escapa de nadie, pues no hay nada más que vacío en todos nuestros cuerpos, que son sólo canales, que son sólo instrumentos, que son únicamente lo que son, pues lo que no son sólo puede ser pensado.

Y al final del día, o al final de los días, antes de prepararme para entrar en mí, pediré a mi Hermano Mayor Cola De Venado, a Tamatsi Kauyumari, aquél que levantó el Sol a lo alto del cielo, que me guíe por el camino de los maíces de colores, que me enseñe las diferentes direcciones en las que se encuentran los lugares sagrados para resituar y recordar de nuevo Teekata, o el centro de todas las cosas, que me ilustre la creación de la vida y la multiplicidad de los colores humanos, que me serene con los cantos ancestrales del Híkuri o peyote nacido de un grano de maíz, que me comunique con los demás hermanos animales sus dones y especialidades, que me transporte en su lomo a la oscuridad de la noche, que me transforme en las pinturas psicodélicas del fuego y el viento y el agua y la tierra, que me sople la verdad inquebrantable, que me abrace con sus cuernos de rey sabio, que me toque con su hocico que siembra granos de vida y que en ese último toque de gracia, me crezca en el corazón el ojo de Dios o Tsikuri para obtener la mayor de las visiones: VER EL AMOR.


Pamparios, Uxa Ta. Este pueblo me ha vuelto a conectar con los más importante: LA FAMILIA.
Descansando la mente, se alzan las alas.

Mi viaje es compartido; no es mi viaje. Sólo un caminante en el camino. K+kame.

Vívidos sueños, oníricas vidas.