Parangaricutirimícuaro

domingo, 30 de septiembre de 2012

Compartiendo Flexiones de Vuelta

2ª Degustación

Al día siguiente, uno se despierta, se estira y bosteza enérgicamente y comienza el día sintiendo un agradecimiento profundo y sutil por aún seguir en la existencia. Llega a la estación de tren para tomar esa máquina de largas distancia en el que uno puede leer tranquilamente un libro sobre la "búsqueda del ser"( Mahendra Tevar) o apreciar las penetrantes centellas del medio disco solar que aún se está desplegando sobre el horizonte. Entre la lectura y los destellos emergen lo que podríamos llamar "instantes de lúcida paz", aunque después de haber leído un poco de aquél libro, sería más exacto decir que lo que emerge son los pensamientos del corazón, siempre tranquilo en su palpitar dentro de cada uno. Parece fácil, así de entrañable, eso de la <autorealización> y uno va observando que a largo del día, no sólo sonríe más, sino que la gente por obra misteriosa también se encuentra espléndidamente risoterapéutica, como un pájaro que vuela y canta y juega mientras el sol broncea sus plumas. Es verdad que también hay personas un poco más reticentes, pero a modo de analogía son como aquellos pensamientos intrusivos que muy cordialmente te siguen indicando el camino hacia la raíz del pensamiento-origen, pues como nacen, terminan por acabar en el mismo lugar[Polvo somos y en polvo nos convertiremos]: puede ser que comúnmente nos entendamos como individuos por separado de las demás cosas de la realidad; sin embargo, y sin desmentir lo anterior, la mente no participa del nivel de la esencia ( aunque proviene de él) dónde todas las cosas que existen, si existen, son siempre en relación al sujeto que las percibe, y aún más, del VERDADERO OBSERVADOR que se encuentra en cada uno, son una misma "cosa". O sea, no podemos comprender al otro, sino es a través de nuestra comprensión, o lo que es igual: sin un" yo", no hay posibilidad de un "tú"; lo que vemos en el otro es sólo un reflejo de una proyección nuestra.

uf

A veces cuesta reconocer una afirmación tan honda, y es parte del proceso de autorealizarse. También es verdad, que no podríamos autorealizarnos si no lo estuviéramos ya, y esto es un dato a tomar en cuenta pues puede parecer paradójico en palabras: si realizarse fuera un proceso o un acto novedoso o aún sin llevarse a cabo, significaría que está dentro del SAMSARA ( ciclo de muertes y nacimientos),  por lo tanto no sería la Esencia inmutable que desde el principio de los tiempos el ser humano ha estado buscando, entendiendo que es necesario una base primordial (esta esencia) para la construcción de los demás niveles complejos consecutivos. La realización ya existe, es decir, la Existencia ya existe o el Sat Chit-Ananda ( existencia-conciencia-felicidad infinita), y lo que sucede es que hay un primer pensamiento que surge de la existencia, y esto es el EGO o el yo-pensamiento. Desde el Ego, la mente o el tiempo psicológico, es necesario un proceso para llegar a la meta mediante la cual nos realizaremos, en otras palabras, hace falta pensar que no estamos realizados ahora para llegar a la realización; pero este pensamiento, es en realidad sólo un producto de la ignorancia, y como la ignorancia por lógica se desmantela por lo REAL/VERDADERO, no tiene ninguna importancia más que para reconocer cuál es la fuente de dónde procede. 
Así llegamos a la conclusión de que Yo no sé nada, y de que posiblemente nada de lo dicho anteriormente pueda conseguir NADA en NINGUNA de las mentes lectoras. Estoy conforme y disfrutando de mis nuevos amigos invisibles y electrónicos, porque en verdad toda esta lectura no sirve más que para lo último que mencioné, DESCUBRIR ( redescubrir) la FUENTE  DE LA VIDA, que como ya hemos podido descubrir, yo, si no sé nada, menos sabré sobre cómo ayudaros a vosotros, por lo menos hasta que no consiga ayudarme a mí mismo. Vamos que, leáis o no esta lectura, estamos todos en las mismas, AUTOREVELARNOS.



Hay un pequeñísimo relato de poderosa información que escribió Anthony de Mello en un libro que una vez encontré en la casa de un hermamigo; el libro se titula ¿Quién puede hacer que amanezca?.

Ceguera
-¿Puedo ser tu discípulo?
-Tan sólo eres discípulo porque tus ojos están cerrados. El día que los abras verás que
no hay nada que puedas aprender de mí ni de ningún otro.
-Entonces, ¿para qué necesito un Maestro?
-Para hacerte ver la inutilidad de tenerlo.

El discípulo parece ser nuestra confesión de TOTAL IGNORANCIA PASAJERA, y el maestro, así, es el cúmulo de pensamientos que nos guían pero que nos hacen ver la inutilidad de tenerlos.
Porque el pensar nos encauza al no-pensar. Y en el no-pensar, ¡uy!, podemos quedarnos un ratito.


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