Parangaricutirimícuaro

viernes, 2 de diciembre de 2011

Ma es Tros

Yo soy un Maestro.

(El cerebro no diferencia entre el TÚ y el YO)

Así la vida se nos presenta
existente en cada resonancia
interna que se oye mágica.
La luz viene de dentro
a fuera sin moverse
sólo se encuentra en todo
sitio y dónde uno quiera.
Me oigo en tus sentidos
el sonido de mis gargantas
y el ojo de tu pupila
recibe sólo despierta/me
los iconos que nos representan
en mis diálogos con nadie.
Y nadie se regocija en
nuestra sensación de ausencia
si todo al final se conecta
si conectados estamos todos.
Escuchar de nuevo mi respiración
contigo es saber ser ver en
y para y por y según se mire
el reflejo cambiará de lugar
sin estar en ninguno ya.
Cuando te me acaricio
me te siento acariciada
Cuando no veo sino tu mirada
es mi espejo y mi sala
de pruebas de conocimiento
que me reta a vivir la nada.
La nada se expresa en mi cuerpo
y siempre en el tuyo de dentro
de mis grandes perfectos imperfectos.
No te entiendo sino en mis momentos.
Mis momentos más tiernos son tuyos.
El tuyonos y el nosoyotu:
Las vibraciones más intensas en las que nos vemos envueltos dan la vuelta al concepto de nuestra esencia que aprendimos por el miedo a la paciencia.

Los que nos miran más los que pensamos que lo hacen menos o nada y sólo lo creemos después de que lo vimos en nuetro reflejo del espectro del mundo en el que las vibraciones más intensas en las que nos vemos envueltos dan la vuelta al concepto de nuestra esencia que aprendimos por el miedo a la ausencia.

No te nos trabes en la reflexión sino sólo cuándo así sea y descubre que lo que vivimos es siempre nuestro.

Sé que piensas que yo lo pienso. Esto es el ciclo del pensamiento en el cuál una idea alimenta a todas las demás siempre y cuando la primera reciba también alimento.

Si escribo es porque queremos, no porque yo crea que nosotros queremos, sino porque yo creo, y el cerebro si escucha esto y piensa sólo cree no ser lo que yo siento.

El milagro no se hace: nace de dentro.


La finalidad de escribir es presentarse uno a uno mismo en la unidad de saber que sea quien sea quién lo lea será siempre hacia el interior del ser.

La verdadera mágia es reconocer nuestras huellas en los otros y descubrir que no son los otros las que los llevan, sino nuestra visión que quería así verlas/crearlas. Como un mago.

Y los sonidos se confunden
entre los mares oscuros y sus olas
de turbulenta videncia estampada
en el centro de la frente en frente
del gran poder en no-movimiento
relajante oceánico eficiente.


Los peregrinos que caminan sobre la delicada pantalla de agua a pasos tranquilos
Los pasos tranquilos para no caerse
La delicada pantalla de agua porque el reflejo del mismo es un aviso de Introspección hacia la emoción
Los peregrinos que caminan porque no hay ni origen ni meta, sólo alguien que está dispuesto a CAMINARSE.


Quisiera mostrarme sincero y la única manera de hacerlo es siéndolo. Sé cuán difícil se le vuelve a uno el tratar de ser honesto con lo que hace, dice y piensa. Si lo hace sólo o acompañado sé las dificultades con las que nos encontramos. Yo creo en que todos siempre vivimos ciertos obstáculos que, en caso contrario, pensamos, nos ayudarían a convivir más en paz con nosotros mismos.

Esto es así, pero también sé que es más fácil de lo que pensamos.

Se me acaban las palabras y la idea está encerrada en todas y cada una de ellas.
Las palabras son sólo estructuras que tratan de encerrar la viva vida creyendo así conocerla, y para esto, Jacobo Grinberg nos aporta una deliciosa reflexión:

-La Experiencia Interna- Jacobo Grinberg-Zylberbaum

Vigésimoquinto: DEL LENGUAJE Y DE LAS ESTRUCTURAS ( Segunda parte: comentarios).

La forma más sutil y eficaz de transmitir una estructura es a través de la enseñanza de un lenguaje.
El niño que ve a un hombre entregar la leche en la mañana sabe muy bien que la leche es leche y que el hombre es hombre. Nosotros destruímos esa sabiduría, le enseñamos a hablar, le decimos: él es un lechero, este otro es carpintero y aquél maestro.
El pequeño empieza a creer que el hombre es su manifestación, que es enteramente lo que hace, y él mismo dice que al crecer se convertirá en una actividad, será aquello que los otros han definido y aceptado como ser. No puede recordar que alguna vez el hombre que vio era simplemente un hombre y menos aún aceptar que él mismo también lo es.
Aprende a jugar a ser y comienza a necesitar que los otros le enseñen lo adecuado y lo esperado para cada situación de "ser".
De antemano piensa que es imposible actuar sabiendo puesto que esa sabiduría implica datos que debe adquirir.
No puede recordar que lo más simple es saber y que siempre ese saber es el mismo, independientemente de la actividad que se desarrolle.