Parangaricutirimícuaro

martes, 23 de octubre de 2012

Compartiendo Flexiones de Vuelta

4ª Degustación 


Todo lo que quisiera digerir mientras se tiene la sobremesa




La vida es infinita. ¿Quién es la vida?

Tenemos de todo para hablar y reflexionar, pues la mente es vasta y las palabras sólo tratan de encuadrar ideas que no tienen contornos, o que son abstractas y tan cambiantes como la materia y la energía. Intentemos pensar en una imagen, y esa imagen cobrará vida; puede que hasta nos señale el camino de vuelta a casa...

Se me hace hermoso poder tener conversaciones de las más diferentes características, y a veces, sin embargo, personalmente me cierro a ciertos temas reticentes. Por qué será que no permita a veces dejar libre a la mente, en el sentido de la comunicación y la expresión de los interiores más personales. ¿Quién me lo impide y con qué propósito? Son preguntas que se pueden dejar contestar por cada uno.
Volviendo al tema principal, el del "habla", querría aludir una situación que he experimentado y que me ha dado mucho más para reflexionar.

Un día invernal de fecha invernal, un hermamigo y yo nos fuimos a buscar un establecimiento/bar artístico y de espectáculos para tomarnos unas cebadas invernales y conocer gente. Es una historia que he contado a menudo pues se me hizo muy intensa y reveladora, porque justamente ese día no esperaba mucho de mi energía y alegría, estaba cansado y no tenía suficientes ganas de sociabUlizar con las personas que nos encontráramos; a pesar de ello, mi hermamigo tenía intención y llegó al contacto en danzas con una mujer que bailaba el agua. Yo fui directo a por mi cebada, me la tomé y encontré unos cojines para sentarme a meditar en loto ritual: el lugar estaba de celebración y había numerosas personas bailando y hablando, con música, humos de colores, luces invisibles... lo que pude ver, hasta cerrar los ojos y entrar en la casa de adentro. Ahí me quedé. Quieto. Algo nervioso pues no suelo meditar frente a las miradas "ajenas". Muy quieto. Respirando. Observando.

Observaba mis PIENSAmientos, y en verdad, había una también una fiesta dentro de mi cabeza, como muchos YOes hablando, criticándose, fundiéndose... Y los escuchaba decir cosas de todos  los especímenes, sobretodo, cosas sobre mi mismo: "¿Qué estás haciendo? vete a conversar un rato", "¿Acaso crees que vas a cambiar algo meditando?","Así vas a hacer pocos amigos", "¿Qué estarán pensando de ti los que te miran?"... Seguí escuchando atentamente y a veces me dejaba llevar por alguno de estos pensamientos y sentía una presión en mi pecho muy fuerte: ansiedad social comprimida. Pero volvía a relajarme cuando escuchaba mi respiración al ritmo de los latidos. De pronto, pensé "¿No son estas voces que oigo las voces de las personas del bar que me están mirando?... No creo, tiene que ser paranoia mía".
Paranoia. Creer que eres el centro de todas las miradas, como si todas las personas fueran a atacar a la presa en algún momento de despiste.

Todo sucedía muy lento, sin mirar para comprobar quién estaba más loco. Meditaba y meditaba y meditaba... Observando todo lo que sucedía conmigo y el exterior, y entonces el exterior se hizo patente: sí, ellos, los que fueran, hablaban de mí sobre -qué tontería era estar sentado sin hacer nada creyendo que el mundo cambiaría-. La sangre empezó a recorrer mis venas aún más precipitadamente, y el tiempo lo sentía, sin embargo, aún más pausado. Todo empezaba a tomar colores en la pantalla de párpados que se mantenían cerrados, pues incluso sabiendo lo que sabía del exterior, ¿qué importaba, sino para seguir profundizando en mi ser y liberarme de las ataduras de los prejuicios, que a fin de cuentas, son también los míos?

Rayos, velocidades, calores, temblores, salivas, terremotos, sudores...

Y entoncessss......     

LIBERACIÓN


































[...]

Alguien se tiró a propósito a mi lado, y yo abrí los ojos mientras mi sonrisa interior se iba exponiendo en mi rostro completo: el chico me miraba, y yo a él. Algo pasó. ¿Un Ángel?. Me invitaron a sentarme con ellos, me acerqué lentamente y eso hice, sentarme. Sentarme y escuchar, pues no sentía ninguna necesidad de hablar. Algunos de pie, otros como yo en una silla, hombres y mujeres en diálogos paralelos y perpendiculares de lo más variopintos, sonidos y balbuceos, risas que dentellan y largas oraciones equívocas... mientras yo, aquel pensamiento desvanecido en el silencio más comprensivo, como una gota de agua que definitivamente había caído al gran océano, escuchaba con la sonrisa más auténtica que mi boca podía gesticular, observándoles a los ojos cristalinos que lo dicen todo y atento a la maravilla del ser humano relacionándose consigo mismo, como mis voces interiores.

Y aquí llega la parte que quiero resaltar del tema que hoy estoy haciendo explícita, sobre el diálogo, ya que mi silencio era una presencia que en verdad tenía la intención de comunicarse con todos los ahí presentes, pero curiosamente, la gente empezó a sentirse incómoda. Y con incómoda quiero decir que algunos se dieron la vuelta, otros empezaron a irse del círculo, otros cuantos después dijeron cosas sobre mi actitud desafiante mientras lo comentaban a voz insinuante para que yo escuchara claro... y así me fui quedando sólo, pero tranquilo, pues había reconocido que no me era necesaria ninguna aprobación, y lo que era todavía más bonito, les estaba aceptando por lo que eran, porque sabía que sus pensamientos no son más que lo mismo que los míos, superficialidades que al segundo se desintegran en las emociones más bellas que un corazón está capacitado a repicar. Nunca he estado tan tranquilo en un situación similar; ese día, no existieron ni el tiempo ni el espacio ni cualquier concepto cuadrado o lineal, sólo eran manifiestos los latidos del corazón que nos unen a todos en una misma comunicación directa, despejada y serena. Todos sabíamos lo que había sucedido, pero nadie quiso reconocerlo. Sólo alguien, que después comprendí, era otro yo...
Se me acercó un hombre que a mi parecer estuvo todo el rato presente, pero pareció estar en silencio compartido y yo ni me di cuenta. Al despedirse, fue el único que me abrazó, y entonces notó el tambor de los dioses en nuestros cuerpos. Me dijo "esto es increíble" mientras explayaba una sonrisa y me miraba a través de los espejos oculares. Algo sucedió, tan bello como todo lo anterior.

La conciencia observándose a sí misma a través de las miradas.

Todo lo que vino después, sin exagerar, fueron risas y juegos de los niños que aún se ríen y juegan. De vez en cuando, llamamos a esos niños que esperan escondidos en alguna habitación oscura pues están jugando al escondite...

Mi pregunta es: ¿Qué pasó con todos aquellos que sintieron fastidio con el silencio de una sola persona?¿Qué veían en mi?¿Qué les recordaba?¿Acaso yo les hice daño?... Entonces, ¿por qué se sintieron dolidos?.



La vida es infinita. ¿Quién es la vida?

¿Acaso podemos contestar a esta pregunta y quedarnos satisfechos?

Me gustaría mostrar un vídeo torpedo, pues en él aparecen unas imágenes que aturden como el Pez que alguna vez nombró Sócrates. Se dicen muchas cosas y yo no soy una excepción. Claro que de tanto que se habla, muchas veces se pierde el sentido de la realidad( Buda explicaba que si se quiere dialogar con pureza es importante decir la VERDAD, decir AMABLEMENTE y decir lo NECESARIO ).

Me gusta pensar que todos somos grandes científicos que investigan sobre su vida y lo que le rodea para conocerse cada día más, como ser bellos artistas que plasman su emoción con la luz del amor. Es por esto, que la ciencia y el arte son tan importantes para mí, entre otras muchas disciplinas que según mis flexiones son las ramas del mismo árbol del conocimiento. Lo que quiero explicar ahora tiene que ver con la psicología, la psiquiatría y la criminología respecto de lo que entienden por desórdenes mentales.

Cuando se habla de la "triada oscura" en estos ámbitos, lo que se quiere mencionar son un grupo de tres "enfermedades" o caracteres de la personalidad muy reconocidos en diferentes países, éstos son: NARCISISMO( extrema autoestima), MAQUIAVELISMO( extrema manipulación social) y PSICOPATÍA (extrema insensibilidad e impulsividad);a grandes rasgos, claro. De ellos se dice muchas ideas que han sido estudiadas por renombrados autores que me abstendré a nombrar por déficit de memoria a corto y a largo plazo, y me enfocaré en las algunas "palabras" clasificadas en torno a los psicópatas.

El psicópata es aquel que debido a una falta de sensibilidad y a una deficiencia en la represión de sus instintos, lleva a cabo una serie de acciones para satisfacer sus necesidades anormales a través y sobre los intereses de las personas que le rodea. Puede ser un jefe de empresa que usa a sus empleados  sin ningún miramiento afectivo para, por ejemplo, obtener una mayor cantidad de dinero; o puede ser un asesino en serie que no siente empatía por nadie y que aniquila a más de 50 personas sin apenas esbozar un lágrima de dolor o arrepentimiento.

Todo esto es verdad, siempre y cuando dispongamos de todas las variables de una circunstancia determinada, pues la VERDAD en mayúsculas es aún más grandiosa y sorprendente. En el siguiente vídeo veremos a qué me refiero.

Yo siempre me he preguntado por el origen de las cosas, como todo niño nacido bajo la luz del sol y el reflejo de la luna. Y ahora, que sigo siendo un niño que cree ser un algo diferente ( adulto), me sigo haciendo preguntas, por ejemplo, como "¿Por qué un psicópata es un psicópata? ó ¿Por qué ha debido de llegar a esas acciones y conclusiones una persona, qué cosas ha tenido que vivir para reaccionar de esa manera?". Claro que se estudia esto, pero no me acaba de convencer las perspectivas que se tienen al respecto, porque en verdad dar un juicio tan afilado a un grupo de personas ( insensibilidad, impulsividad y falta de arrepentimiento) puede ser una manera de esconder la propia responsabilidad de cada uno. Por muchos estudios que se han en relación, cuando se determina que alguien es de una manera se está dejando de lado que ese alguien, no sólo es una persona como todas, sino que además es un animal, un ser vivo y como tal entra dentro de lo que la naturaleza a creado necesariamente como seres sensitivos.

¿Es la solución al crimen apartar a los "criminales" a las cárceles como los castigos que se hacían a los niños, sabiendo que al final los niños no aprenden por si mismos tomando conciencia sino sólo en relación al castigo o al premio que van a recibir?¿Es la solución al crimen la clasificación de "ciertos trastornos de la personalidad" en un manual que te dice si una persona está o no enferma, como cuando de pequeños llamábamos al niño más grande y bruto "matón", convirtiéndose al final en un matón en toda regla?

¿Qué queremos decir con que hay personas que no sienten?

¿No tienen sentimientos?

¿Sus sentimientos nunca fueron controlados?

¿Nosotros, los "normales", hemos podido controlar la catarata de sentimientos?

¿Quién no busca su propio interés?

¿Un asesino es alguien que mata a sangre fría?¿Es un asesino alguien que mata a millones de personas sólo con una fría orden de guerra?

¿Quiénes somos nosotros?¿Qué hay de diferente entre nosotros y ellos "los enfermos"?

¿Quiénes somos nosotros para juzgar a alguien sin antes pasar ese juicio a través de nuestra piel y huesos, en un intento de comprender nuestra mente compleja y conceder la posibilidad al otro de que también se comprenda?

El amor es universal. Una persona sigue sintiendo. Que sea más difícil para él reconocerlo no significa que no pueda. No tengo intención de criticar a nadie ni a nada, sólo he vivido un proceso de perdón observando qué potencia tiene el VERDADERO CONTACTO HUMANO, y he querido expresar mis emociones para conocerme y observar si yo en todo esto que he escrito, he llegado a recitar algún JUICIO sobre, a fin de cuentas, mi mismo.

"¿ Cómo hacer llorar a un asesino en serie ?.. Perdonándole
Gary Ridgway, conocido como el asesino de Río Verde, fue declarado culpable de asesinar a 49 mujeres, aunque posteriormente confesó haber matado a 71. Es considerado uno de los asesinos en serie más importantes de EEUU..

Durante el juicio hubo un hecho que dió mucho que hablar. Los familiares de las victimas fueron pasando por el estrado y le dijeron de todo ('animal', 'deseandole una muerte lenta y dolorosa', etc..) El asesino los miraba sin inmutarse.
Entonces le tocó el turno al padre de una de las victimas y le dijo: -"Mr Ridgway, hay gente aquí que le odia, yo no soy uno de ellos. Lo que creo y voy a hacer es lo que mi Dios dice: perdonar. Yo te perdono. You are forgiven sir". Por primera vez durante el proceso al asesino se le escapó una lágrima.

Esta acción, en un país tan religioso como EEUU, dio mucho que hablar tanto en un extremo (encumbrando al padre como ejemplo cristiano de perdón) como en el contrario
"


1 comentario:

  1. La profundiad de una palabra puede cambiar la comprensión del mundo.

    +-_-_-+

    Bellas palabras, puedo escuchar tu voz narrándolas.

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