Parangaricutirimícuaro

viernes, 8 de febrero de 2013

Carta Astral



En la vida uno parece no llegar a comprender hasta qué punto se está dispuesto a aceptar la sorpresa. Hace lo cotidiano de siempre pensando que así puede controlar el mundo, y mientras, juguetonamente, la vida se escapa por las respiraciones. No importa, vuelve para dar un susto cómico al inspirar y recibir toda la frescura del aire: no me lo esperaba. Y después, suspirar...

Alguna vez he mencionado que la distancia sólo es aparente, y que de ella se sacan más cercanías que tibiezas. Como he dicho, uno se sorprende, pues aún lo que se piensa no se ENTIENDE hasta que se vive. Es un desarrollo complejo y se resume en una instancia: Amor.

¿Qué cosas pueden separar a dos personas que se encuentran con un gran charco entre medias?¿Es necesario volar para transportarse?¿A qué velocidad viaja el sentimiento engendrado en el centro más vigoroso de nuestro cuerpo?¿Y el tiempo, queda tanto para producirse el encuentro, cualquiera que esperemos?

Las personas son vehículos con pasajeros, los que puedan entrar dentro y el conductor. El conductor no está sólo, sin embargo él es el que maneja la máquina. Las personas son canales que irradian electricidad extática conectando a todo aquel con el que se cruzan; es cierto también, que la electricidad que albergan les acerca y les une sin que ellos se den cuenta. No hace falta darse cuenta para existir, pero el hecho mismo de existir empezó en el instante en que nos dimos cuenta.

Es verdad, los mensajes viajan a través de las mentes tan rápido que cuando una idea llega a su destino se ha convertido en una persona, en un árbol o en una estrella. Y eso es, entre otras cosas, lo celeste que nos acontece en cada momento, pues cada mirada esconde un código que se descifra con la atención plena... suena a poesía, porque es poesía. La melodía que surge cuando nos topamos es la que el universo, en una sola nota, acaricia en nuestros cuerpos, y claro, es inevitable danzar con ella. Danzad Benditos, danzad porque no habrá mañana que esperar ni ayer que cobijar, todo se encuentra en la tierra que se mima y en el cielo que nos esparce como semillas.

Siento mucha gratitud por el día de hoy, en especial Ahora. Siento que los que lean este mensaje en el fondo estarán viviendo lo mismo porque las ideas se transmiten a través de las emociones que sólo y sólo si, emergen en el momento presente. Pero sin irme demasiado lejos de la experiencia, quería agradecer en concreto a una persona que se encuentra en mi corazón, dentro del vehículo, un pasajero determinante. Ella envió una idea a través de la "separación", que mientras iba creciendo se materializó en una persona con un ramo de flores. En esas flores habían escrito, dentro de una carta, dos palabras en un indígeno o índigo idioma: Estrella y Caminante.

¿Qué interpreto? Que en la vida me guía una estrella para por fin florecer y embellecer el camino.