En la vida uno parece no llegar a comprender hasta qué punto
se está dispuesto a aceptar la sorpresa. Hace lo cotidiano de siempre pensando
que así puede controlar el mundo, y mientras, juguetonamente, la vida se escapa
por las respiraciones. No importa, vuelve para dar un susto cómico al inspirar
y recibir toda la frescura del aire: no me lo esperaba. Y después, suspirar...
Alguna vez he mencionado que la distancia sólo es aparente,
y que de ella se sacan más cercanías que tibiezas. Como he dicho, uno se
sorprende, pues aún lo que se piensa no se ENTIENDE hasta que se vive. Es un
desarrollo complejo y se resume en una instancia: Amor.
¿Qué cosas pueden separar a dos personas que se encuentran
con un gran charco entre medias?¿Es necesario volar para transportarse?¿A qué
velocidad viaja el sentimiento engendrado en el centro más vigoroso de nuestro
cuerpo?¿Y el tiempo, queda tanto para producirse el encuentro, cualquiera que
esperemos?
Las personas son vehículos con pasajeros, los que puedan
entrar dentro y el conductor. El conductor no está sólo, sin embargo él es el
que maneja la máquina. Las personas son canales que irradian electricidad
extática conectando a todo aquel con el que se cruzan; es cierto también, que
la electricidad que albergan les acerca y les une sin que ellos se den cuenta.
No hace falta darse cuenta para existir, pero el hecho mismo de existir empezó en
el instante en que nos dimos cuenta.
Es verdad, los mensajes viajan a través de las mentes tan
rápido que cuando una idea llega a su destino se ha convertido en una persona,
en un árbol o en una estrella. Y eso es, entre otras cosas, lo celeste que nos
acontece en cada momento, pues cada mirada esconde un código que se descifra
con la atención plena... suena a poesía, porque es poesía. La melodía que surge
cuando nos topamos es la que el universo, en una sola nota, acaricia en
nuestros cuerpos, y claro, es inevitable danzar con ella. Danzad Benditos,
danzad porque no habrá mañana que esperar ni ayer que cobijar, todo se encuentra
en la tierra que se mima y en el cielo que nos esparce como semillas.
Siento mucha gratitud por el día de hoy, en especial Ahora.
Siento que los que lean este mensaje en el fondo estarán viviendo lo mismo
porque las ideas se transmiten a través de las emociones que sólo y sólo si, emergen en el momento presente. Pero sin irme demasiado lejos de la
experiencia, quería agradecer en concreto a una persona que se encuentra en mi
corazón, dentro del vehículo, un pasajero determinante. Ella envió una idea a
través de la "separación", que mientras iba creciendo se materializó
en una persona con un ramo de flores. En esas flores habían escrito, dentro de
una carta, dos palabras en un indígeno o índigo idioma: Estrella y Caminante.
¿Qué interpreto? Que en la vida me guía una estrella para por
fin florecer y embellecer el camino.
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