Sé que a veces me puedo complicar bastante a la hora de explicar algo que es, en todas sus variantes, indescriptible. Lo indescriptible tiene la cualidad de poder ser explicado de infinitas maneras, y seguir siendo un misterio para la mente. Uno llega a desistir del cometido, pues ¿qué vale seguir haciendo la misma acción una y otra vez sin ningún resultado?...
Yo he llegado a ese punto muchas veces, tantas como las veces que he pensado pensamientos durante mi vida. Todos, sin querer ser tajante, hemos podido llegar a ese estado de total rendición, sea por una vía o por otra cualquiera, por ejemplo, después de realizar un duro trabajo o un ejercicio excelente.
Rendirse es suspirar tan fuerte como una tormenta: después te quedas sin nubes.
Y sólo queda lo resistente al tiempo, lo verdaderamente importante, la base de todo lo demás.
Y sólo queda un vaso de agua que tomar antes de ir a dormir.
Tan sencillo como beber de la fuente de la vida.
Yo he llegado a ese punto muchas veces, tantas como las veces que he pensado pensamientos durante mi vida. Todos, sin querer ser tajante, hemos podido llegar a ese estado de total rendición, sea por una vía o por otra cualquiera, por ejemplo, después de realizar un duro trabajo o un ejercicio excelente.
Rendirse es suspirar tan fuerte como una tormenta: después te quedas sin nubes.
Y sólo queda lo resistente al tiempo, lo verdaderamente importante, la base de todo lo demás.
Y sólo queda un vaso de agua que tomar antes de ir a dormir.
Tan sencillo como beber de la fuente de la vida.