Decía un anciano a una pareja que se amaban incondicionalmente, tanto que querían juntarse de por vida. La enseñanza es fácil, como la vida en su simpleza. El Halcón y el Águila atados a las patas por una cuerda, lleva irremediablemente a la lucha por la libertad. Al final, el verdadero amor es... el que "es". Cuando alguien me ama y no le he pedido que me ame. Cuando alguien te da la vida, y no le has pedido que te de tanto amor. Cuando alguien te acompaña desde que abriste los ojos, y sigue aún cuando los cierras. Y por ello, nuestro amor es infinito; y si trato de delimitar "ilimitadamente" al amor es porque no consigo mostrar este sentimiento profundo más que con la experiencia misma del bombeo de la sangre por el cuerpo en un éxtasis, alado.
Desde que vivo por aquí hay algo que no me deja de rondar la mente, así como un águila volando en círculos hasta que encuentra su presa y se lanza. Mi presa es mi "soltar" a la vida, es caer en picado sin miedo a la caída, sabiendo que al acercarme al suelo sabré planear sin "planear", sabiendo que es imposible controlar lo incontrolable, y que más allá se encuentra mi -yo mismo- sonriendo al yo que se acerca, siempre tranquilo para experimentar con más intensidad la vida; y es así de paradójico como suena, porque en palabras me quedo corto si trato de relatar el devenir inexcrutable joder.
Se me viene a la mente un poema de Derek Walcott:
El amor después del amor
El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tú mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón,
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.
Todos los días son un canto a la alegría, si canto.
Si canto, los pájaros cantarán conmigo, porque ya lo hacen sin mi todos los días, al amanecer y al anocher, como una canción suave y diferente a cada momento.
Cada momento puedo sacar energías de ningún sitio y abrirme en canal a los destellos que recibo; y poco a poco descubro su funcionamiento, el de la escucha contemplativa, el de la apertura, el del caminar despierto que me ayuda a conocer mis pasos, las piedras, los baches, los hoyos, las flores, los árboles y sus frutos, la brisa que refresca y el agua de los manantiales...
Hay algo que sé que muy adentro se encuentra, y sin embargo aún no lo hallo en totalidad; o en totalidad ya se encuentra en mi, pero no me quiero dar cuenta. Cuando me doy cuenta, aunque sea por un instante, se vive un esplendor sin igual y cada vez mejor, que te otorga el poder de un árbol o un oso o una gran roca, como cuando aún cansado desplegamos nuestras últimas fuerzas, como cuando aún derrotados por las presiones externas podemos aguantar con una luz en el corazón, como cuando aún cayendo al suelo sabemos que podremos levantarnos.
No me culpo, sería un error. No me engrandezco, sería un error.Y No siento que errar sea un error, sino una virtud del sabio. La gente nos puede decir que hacemos mal, pero siempre, y esto no lo digo yo, sino nuestro corazón, podemos aprender como grandes estudiantes y como excelentes profesores.
Hoy leí en una clase "la mente es como un paracaídas, sólo funciona cuando se abre".
Alto
bien alto
desde las alturas
de un cielo muy claro
bajando y volando
subiendo el tornado
llegando a lo alto,
bien alto.
Alto.
Alto
bien alto
Lejos en las nubes
fundiendo la espuma
en lluvia de llanto
que moja los suelos
y crecen los verdes
y ganan los prados
y gritan los cerros
y vibran los gallos
cantando, cantando,
la bienvenida del otro
que entra en tu mente
se cubre de perlas
que otorgas muy bellas
y salen brotando
y suben muy alto
bien alto.
Alto.
Alto
bien alto
Las mallas de acero
se rompen al canto
te dejan desnudo
aprendes y vives
desgarras tu bello
te hielas un rato
y sufres el duelo
susurras espanto
te encuentras dormido
despiertas labrado
de oro y de plata
que ofreces al suelo
festejas en días santos
albergas alegría
derramas pureza
el pus del miedo se ha ido
sólo queda miel de flores
de dioses
de ranas
de lindas mañanas
que naranja
que rojo
que blanco más claro
ahí en lo alto
bien alto.
Alto.
Frente a un acantilado, uno comprende que el salto al vacío es sólo una imaginaria y bonita aceptación de lo que irremediablemente nos sucederá algún día, mientras pétalos amarillos caen junto con nuestro cuerpo.
"Sólo muriendo cada día se produce la eterna renovación" - gracia de J. Krishnamurti.
Y como morir, es saber terminar, acabamos con un grupo Tapatío o de Guadalajara: Radaid.

Manny, eres un genio de la escritura! Muy bueno este post! Me ha encantado!
ResponderEliminarEspero que sigas disfrutando tanto de esta experiencia!
Un besazo enorme!!!