Parangaricutirimícuaro

martes, 19 de julio de 2011

Dejando Atrás

La canción podéis escucharla o al principio, o mientras leéis, o al final apoteósico.




Dentro de mi corazón,
se esconde una gran voz,
que vibra vocales sordas
que estruja frases vírgenes
que acaricia del viento el cabello.

Y se arranca las manchas solares
del paso de la buena gente,
atentos ellos saben
seguir las direcciones de mi amor;

Y se vive en sus pertenencias
como si no fuesen suyas, ellas;
es la inteligencia del curioso
que revive la sangre que enverdeció.

Lo doloroso me trae regalos
que nunca he sabido abrir
sin echar lágrimas al césped
sin hacer crecer las amapolas;
Claridad en mis nubes si viajo
si viajo recogeré los palos
en un céntrico desierto/huerto:
llamado por todos "horas".

A todas horas:

Ó tiempo,
bramante,
esquizofrénico,
insultante,
paracetamol.

¿Cómo averiguar en que sentido se mueve el humo?
¿De mi cabeza a dónde?
¿A dónde viajo yo?

Aprendí a seguir las baldosas,
ahora me encuentro sólo el color
y de las pasadas heridas brotan rosas,
algo al mundo ofrecerán:
me queda el alma
colgada al álamo del mundo
me queda el amla
efervesciendo miedo al pudor.

Si comprendo
es que juego;
si escucho
es que mañana saludaré al Sol;
si aprendo
es que romperé muros;
si bebo
la tierra me sedará
las últimas crónicas
que arrastro
como maletas pesadas
en un periplo
de más de un año;
un siglo;
la vida;
sin pausa;
con ritmo;
infinito;
mis latidos
que reconocen
el sonar del metal
en tu hierro
madre
Tierra.

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