Parangaricutirimícuaro

jueves, 28 de julio de 2011

Calentando los huesos


Bienvenido. El calor es otra cosa completamente distinta a lo que pensaba. Cualquier sombra parece fresca para aguardar el día, pero al final tendré que moverme a otro lugar...

Los ambientes de festejo, las plazas escondidas, los escombros de nuestra nueva casa.

Cuando apareces por primera vez, como cuando naces, simplemente estás. Observas el devenir de la gente, los animales, las hojas descender, las máquinas gritar, el ruido silenciar.

¿Por qué siento?

Mis huesos venían fríos de serie: si te sitúas en el lugar adecuado brotará energía, de fuera o de dentro, no importa...


Me late conocerme el ritmo
sazonado de luces y sombras
revertido en su propia magia
como una varita vieja / Lágrimas

Es así que vuelo con la alfombra
aterrizo suave en tu pecho
bebo vía láctea en mi lecho
ser fiel al juego y a la ficha

Cuando perplejo los reflejos
siento la vergüenza abierta
resplandecen tus luceros verdes
gracias misterio, cerca / lejos.


Es a ti a quién rezaré cada mañana y cada nube en mi cabeza, porque estás en mi y no entiendo más que eso, que me pueden decir lo que quieran, y yo sin querer seguiré escuchando lo que quiera, y será lo que sea, porque es así como sucede, y no hay mar que por viento no venga.

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