"No pierdas la calma pues cada alma ya ha planeado sus citas importantes en la vida, aquellas que son básicas para que el aprendizaje cada vez sea más elevado" ( Recogido en http://espejo-solar.blogspot.com.es/ )
Llega un día, un instante, frente a una persona que podría ser cualquiera, en el que se comprende por un momento que, aunque no se haya quedado previamente, ya habíamos planeado encontrarnos.
Seguramente no se habló nada, ni se hizo la intención consciente para ello.
Seguramente no se sabía ni que nos encontraríamos.
Seguramente nada de lo que uno piense se acerca a esa sensación interna de familiaridad.
Pero así sucede: "Ya te conozco. De antes"
A lo largo de la historia, de nuestra historia, han habido especulaciones de todos los tipos. ¿Son las almas que en un instante eterno se dijeron de alguna manera que se volverían a ver una vez encarnados? ¿ Son las vidas pasadas que son recordadas? ¿Es un fallo del cerebro en el que el sentimiento se procesa antes que la percepción de lo que se experimenta?
Yo creo que no tienen porque ser teorías que se excluyan unas de las otras, para mí todas son válidas, pues ninguna en el fondo me aporta tanta verdad como la propia experiencia. Para mi son todas teorías, algunas muy bellas y otras más técnicas; son perfectas, aunque ninguna llega a satisfacerme tanto como vivir la situación. Ese momento no tiene sustitutos, es una sensación interna que me vuelca el corazón y me deja atónito. Es como un pequeño instante de alegría y paz, de tranquilidad, como un orgasmo que se produce en todo el cuerpo y la mente. Un escalofrío, una mirada, un abrazo, una respiración y una brisa que surca a través de las orejas hasta llegar al tímpano el sonido de la amistad, de la hermandad, del amor...
"No puede ser", pero así uno lo siente: todo se vuelve familiar, todo se vuelve seguro. ¿Qué se sucede antes, la sensación de seguridad provoca la familiaridad interna, o la familiaridad interna vivida genera seguridad? ¿O las dos sensaciones se producen a la vez? ¿Pueden ser la misma? ¿Es la persona encontrada verdaderamente alguien conocido o en realidad es toda una falsa ilusión de la mente que tiene la necesidad de hacer amigos? ¿Vive la otra persona la misma situación, o se deja envolver cuando recibe nuestro mensaje "ya he vivido esto"? ¿Después de todo, qué es lo que queda, cuál es el remanente de esa experiencia? ¿Hay más intimidad o parece que todo está más cercano? ¿Quién ha generado esa sensación, con quién la hemos vivido y para qué?
No son más que preguntas con infinidad de respuestas. Sigue siendo un misterio, una odisea, una experiencia casi mística, casi científica, espectacular. Todavía, cuando me sucede, se me ponen los pelos de punta.
Te conozco de antes.
Llega un día, un instante, frente a una persona que podría ser cualquiera, en el que se comprende por un momento que, aunque no se haya quedado previamente, ya habíamos planeado encontrarnos.
Seguramente no se habló nada, ni se hizo la intención consciente para ello.
Seguramente no se sabía ni que nos encontraríamos.
Seguramente nada de lo que uno piense se acerca a esa sensación interna de familiaridad.
Pero así sucede: "Ya te conozco. De antes"
A lo largo de la historia, de nuestra historia, han habido especulaciones de todos los tipos. ¿Son las almas que en un instante eterno se dijeron de alguna manera que se volverían a ver una vez encarnados? ¿ Son las vidas pasadas que son recordadas? ¿Es un fallo del cerebro en el que el sentimiento se procesa antes que la percepción de lo que se experimenta?
Yo creo que no tienen porque ser teorías que se excluyan unas de las otras, para mí todas son válidas, pues ninguna en el fondo me aporta tanta verdad como la propia experiencia. Para mi son todas teorías, algunas muy bellas y otras más técnicas; son perfectas, aunque ninguna llega a satisfacerme tanto como vivir la situación. Ese momento no tiene sustitutos, es una sensación interna que me vuelca el corazón y me deja atónito. Es como un pequeño instante de alegría y paz, de tranquilidad, como un orgasmo que se produce en todo el cuerpo y la mente. Un escalofrío, una mirada, un abrazo, una respiración y una brisa que surca a través de las orejas hasta llegar al tímpano el sonido de la amistad, de la hermandad, del amor...
"No puede ser", pero así uno lo siente: todo se vuelve familiar, todo se vuelve seguro. ¿Qué se sucede antes, la sensación de seguridad provoca la familiaridad interna, o la familiaridad interna vivida genera seguridad? ¿O las dos sensaciones se producen a la vez? ¿Pueden ser la misma? ¿Es la persona encontrada verdaderamente alguien conocido o en realidad es toda una falsa ilusión de la mente que tiene la necesidad de hacer amigos? ¿Vive la otra persona la misma situación, o se deja envolver cuando recibe nuestro mensaje "ya he vivido esto"? ¿Después de todo, qué es lo que queda, cuál es el remanente de esa experiencia? ¿Hay más intimidad o parece que todo está más cercano? ¿Quién ha generado esa sensación, con quién la hemos vivido y para qué?
No son más que preguntas con infinidad de respuestas. Sigue siendo un misterio, una odisea, una experiencia casi mística, casi científica, espectacular. Todavía, cuando me sucede, se me ponen los pelos de punta.
Te conozco de antes.

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