A medida que voy creciendo constantemente en esta vida, me voy dando cuenta del significado de los elementos que decoran mi camino, como si cada uno de ellos quisiese de mi más paciencia sólo para poder observarlos un rato más, cinco minutos o 10 segundos, un tiempo que si te permites podrá florecer para descubrir la semilla que tanto hemos querido mantener, cuando en realidad es la flor lo que queremos llegar a contemplar. Es esta semilla la clave de todas las cosas: sino la dejamos crecer naturalmente, o crecerá alterada por nuestro deseo, o nuestro deseo será el que no la permita ser quién en realidad es, la semilla, la planta, la flor de la planta, la semilla...
Mis reflexiones son sólo las ganas de objetivar esta experiencia para poder reflejarlas en las demás consciencias; puede que incluso las ganas que tengo vengan de querer que yo también crezca. Pero teniendo en cuenta las "limitaciones" de mi personalidad, podemos adentrarnos, todos, en el mensaje esencial de este texto.
Es la esencia de las cosas lo que quiere ser escuchado, por eso para aprender mas bien hay que estar receptivo y no creer que las sabemos; creer que sabemos puede limitar el mensaje porque estamos suponiendo lo que sería y no vemos lo que es. Si por ejemplo en mi vida conozco a alguien que está constantemente entrometiéndose en mis asuntos, puedo "creer" que lo que quiere es destartalar mis asuntos y entorpecer mi desarrollo, o puedo escuchar cuál es su verdadero mensaje y descubrir que lo que quiere es ayudarme; y ya.
Así pasa con todas: suelen ser nuestras proyecciones lo que juzgamos y en las que nos encasillamos. Hay millones de ejemplos por no decir todos, en los que se puede observar esta especie de proyección de película, porque aunque creamos acérrimamente que la culpa es del otro o que no soy yo el que provocó esto, siempre existe una vocecilla bien sutil que pregunta "¿no seré yo quién hizo esto?".
Mientras escribo también caigo en la cuenta de cuán difícil es hablar de algo así, pero todos podemos tratar de hacer el pequeño esfuerzo( a mi parecer, nulo) de comprender en nuestros huesos lo que nos sucede.
Hace poco leía que los niños cuando son todavía pequeños (antes de ser conscientes de su forma de ser) empiezan a construir una estructura o personalidad que en su momento les ayudó para poder "sobrevivir" a los constantes cambios de la vida. ¿Por qué sobrevivir? pues los niños son educados por personas que también en su infancia tuvieron unos padres que les enseñaron las cosas que a ellos no les gustaría que les sucediera a sus hijos o las que les gustaría que vivieran porque saben que esas las vivieron muy a gusto; así se produce la cadena en la que la principal causa es el miedo a perder la sensación de indentidad que de pequeño trató de mantener para adecuarse a los vaivenes. Entonces de pequeños, como esponjas, nos llenamos de las proyecciones de nuestros padres, que como a ellos les daban seguridad, a ahora nosotros las tomamos por seguras y cada día nos esforzamos por conseguir que continúen; la cuestión inconsciente que nos ronda la mente y que es la que nos vuelve a incitar a seguir manteniendo esta estructura es sintetizada en "¿qué me pasará cuando ya no tenga a qué agarrarme?". Nadie sabe que pasará, o por lo menos la mayoría no, y eso genera una sensación de ignorancia y desconocimiento, a la cual nosotros tenemos miedo.
Otra vez me veo envuelto en conceptos y quiero tratar de explicarlos todos; El miedo. El miedo, por lo que conozco de mi vida, es sólo una manera de relacionarse con la cosas( obvio) y en este caso, Occidente más que otro lugar, siempre ha mantenido una relación de miedo respecto de la ignorancia o el desconocimiento, o el vacío, que es otro sinónimo de no saber nada. Es pues, este vacío, el que nos aterra porque ¿qué sería de nosotros?, tanto tiempo siendo de una manera que creíamos segura, y de pronto, una situación nos está adentrando cada vez más en ese vacío, y lo peor, es que es irremediable( con lo último luego quiero aclarar por qué).
¿Saben cuál es el camino más rápido y "eficaz" de volver a esa seguridad que teníamos?: La velocidad, sinónimo de inconsciencia( cuanto más rápido circule el coche, más difícil será darnos cuenta de por dónde nos estamos moviendo). La velocidad entronca con lo que decía al principio de darnos el tiempo para poder experimentar de lleno el proceso. Volver las cosas cotidianas, rutinarias, inconscientes es el mecanismo de defensa contra el vacío, más poderoso y reinante de la sociedad, más concretamente de la gente y de mi mismo. En lo rutinario nos olvidamos de los detalles, y en los detalles es dónde se encuentra Dios, la verdad o la fuerza que impulsa todos nuestros actos( que bien podemos ser nosotros mismos).
¿Por qué? porque en los detalles se encuentra la semilla que si dejamos crecer, florecerá.
Cualquier encuentro con cualquier objeto es una semilla que nos ayuda a descubrir su potencial mágico, ya que de que en una cosita tan pequeña nazcan y se formen los seres vivos más vitales y esenciales de la vida, los árboles, es señal de puro milagro.
Yo no quiero desentrañar ninguna de las claves que en cada uno residen, y no creo que pudiera; porque antes de poder ayudar a los demás, tengo que saberme yo conmigo; y todas las señales indican el mismo camino: hacia adentro, hacia el conocimiento, hacia la ciencia de lo personal y lo transpersonal; hacia el corazón que late y me da la oportunidad de vivir este momento.
Antes he hablado del hecho irremediable de que todos lleguemos a vivir ese vacío, y quería explicar sobre él: es irremediable, no porque sólo sea el final al que todos nos dirigimos y que llamamos muerte, sino porque en mis meditaciones cobro consciencia del estado de vacío que ya está en nosotros; es un vacío que las culturas orientales han trabajado tanto y que en Occidente está un poco dejado de lado. Aunque no nos demos cuenta, el pensamiento se crea desde el vacío, y antes de sufrir emociones podemos estar imbuidos en un vacío revelador, o por ejemplo esos momentos en los que la mente descansa cuando nos quedamos mirando al "vacío" como tontos, estamos en nuestro vacío. Tratar de explicarlo es difícil, pero ponerlo en práctica y descubrirlo puede explicar mucho más que mil palabras: para conocerlo no hace falta hacer nada en específico, y desde cualquier punto se puede llegar a contemplar, pues siendo vacío, no tiene ni lugar ni tiempo. Pero una práctica que a mí me sirve mucho, y que no quiere decir que a vosotros os sea de utilidad( ¿quién sabe?) es en esos momentos en los que no estamos haciendo NADA. Cuando no estamos haciendo nada, no tenemos ninguna obligación o no queremos nada ni deseamos nada. ¿Saben de qué hablo?. Ahí, en ese instante lo que yo hago es sentarme y esperar. Esperar a ver qué sale: "me apetece leer", "podría estar bien llamar a este amigo que hace tiempo que no veo", "un batido de frutas estaría delicioso", "¿echaran algo por la tele?"... con todo tipo de pensamientos tratamos de "llenar" ese vacío que estamos experimentando, y por eso, aunque luego no quite que vayamos a ver a nuestro amigo porque en verdad me viene bien hablar con él sobre nuestras experiencias pasadas, es el mejor momento( en el que estamos tratando de evitar el vacío) para vivir el vacío; de ahí que diga que lo que hago es esperar. Aunque sólo sean cinco minutos, cada vez que así suceda, esto provocará una mayor atención a algo que lleva desapercibido mucho tiempo, y así, poco a poco, irá cobrando mayor importancia y empezaremos a descubrir cosas que no sabíamos, y esto nos provocará emociones que llevábamos guardadas en nuestro inconsciente, y entonces podremos adentrarnos en ellas y conocer cuáles son los gérmenes que las comenzaron y bla bla bla...
Nada de lo que digo tiene consistencia.
Sólo lo que vivo es de verdadera solidez.
Ustedes ya saben lo que les digo.
Lo sé porque yo lo estoy descubriendo en mi.
Hay algo que me dice que todos somos lo mismo.
In Lakesh/ Hala Ken.
Historia: El bambú y el Helecho.
Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.
-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.
-Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?
-Sí, respondí.
-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.
-En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.
-El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…
-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.
-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…
-La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…..
Música de activación semillar
Diferencias entre ser, estar y hacer. Ninguna.
Se puede ser, estar y hacer en la nada.
Y esto es lo más placentero que Dios me ha dado a conocer.
EL VACÍO




sólo tengo una palabra para tus bellos escritos:
ResponderEliminarparangaricutirimicuario
=)
pasciencia guerrero que el camino lo formamos constantemente, muito amor